sábado, 26 de marzo de 2011

EL ARPA FILARMONICA

agen |
Martha Bonilla, arpísta

Martha Bonilla, arpísta

Aunque se inició en el arpa llanera, durante 16 años Martha Bonilla ha tocado el arpa clásica en el Conservatorio de la Universidad Nacional y la Orquesta Filarmónica de Bogotá. También se ha presentado en Suiza, China y en una gira por Brasil, Uruguay y Argentina con la reconocida Youth Orchestra of America. Ahora se alista para el magno evento de este año, la Octava Sinfonía de Mahler, que se presentará en octubre, y para sus conciertos como solista, donde interpretará a dos de sus compositores franceses favoritos durante el mismo mes.

Se enamoró del arpa a los ocho años., cuando vio un comercial en el que tocaban Sierra de la Macarena, famosa pieza del folclor llanero. Sus padres le compraron un arpa llanera que la doblaba en tamaño. Tocó sus primeros torbellinos, joropos y pasodobles trepada en la mesa del comedor. Hoy, 17 años años después, hace parte del grupo de 11 jóvenes que conforman la nueva generación de la Filarmónica.

A los nueve años entró buscando un arpa llanera al Conservatorio de la Universidad Nacional y se desconcertó al ver que sólo había arpas clásicas, que son más altas y tienen siete pedales para alterar la vibración de las cuerdas —que a diferencia de las cuerdas blandas de nylon del arpa llanera, están hechas de tripa y fuertemente templadas—. En el salón la esperaba María Grozdanova, su maestra.

En 1998 entró a la Orquesta Infantil del Conservatorio, dirigida por el polaco Zbigniew Zajac, y aún recuerda la tensión de su primer concierto, cuando tocaron la Arlesiana de Georges Bizet: “Sólo había que tocar tres notas y el arpa entraba diez minutos después del inicio. Durante ese tiempo tuve mis dedos engarrotados en las cuerdas y cada segundo verifiqué que estuvieran en la posición correcta”. Desde entonces “decidí dedicarle mi vida al arpa”, asegura.

Le fue tan bien que pronto pasó a una orquesta de universitarios y seis años después Grozdanova la preparó para concursar en 2004 por un cupo en la Orquesta Filarmónica. Y luego de tocar la Cadencia de Cascanueces de Tchaikovky , El mar del francés Claude Debussy, la Sinfonía fantástica de Berliotz, Guía orquestal para la juventud de Britten y el Concierto para arpa de Händel frente a una mesa de maestros que “en ese momento, por los nervios, parecían monstruos”, ganó el concurso.

Los cuatro años siguientes vivió entre la Filarmónica y la academia. Hasta que se graduó en 2008 y, con el apoyo de la Orquesta, fue a hacer una Maestría en Interpretación de Arpa en Suiza durante dos años. Para graduarse, además de hacer un concierto de música clásica, también hizo uno de música suramericana, en el cual finalizó tocando joropos, a falta de arpa llanera, en arpa clásica. “Casi me rompo los dedos, porque la tensión de las cuerdas es demasiada para tocar esos ritmos, pero sonó bien y algunos se pararon a bailar”.

Ahora se alista para los conciertos del 9 y el 10 de abril, cuando el arpa tendrá un papel protagónico en obras de Franz Von Suppe y Max Bruch. Además, fue seleccionada para presentarse en Viena durante el mes de mayo, cuando interpretará una transcripción del Concierto para cuatro pianos de Bach, junto a otras tres arpistas internacionales. En octubre tendrá el placer de tocar en un concierto solista obras de Maurice Ravel y Claude Debussy, dos de sus compositores favoritos.

Y, por si fuera poco, tocará su instrumento en la Octava Sinfonía de Mahler, que se presentará por primera vez en la capital y será interpretada por más de 300 músicos y vocalistas el 15 y el 16 de octubre. “Esta sinfonía es apoteósica, potente. El arpa surge sutilmente, como de la nada, y tocar con tantos músicos es como estar en una gran bola de fuego”, asegura la mujer de dedos prodigiosos.

ASTROBERTO LOPEZ

ESTA NOTA FUE TOMADA DEL BLOG:ORITUCO.COM
Nació en Altagracia de Orituco, Estado Guarico el 24-11-1971. Desde temprana edad sintió inclinación hacia la música llanera, con un cuatro, de forma autodidacta, comenzó a interpretar los primeros pasajes y golpes sabaneros. En 1999 se gradúa de abogado, actualmente es funcionario público. A pesar de haberse dedicado al derecho no se aparto nunca de la música del llano, de serenata en serenata, de parranda en parranda siguió con sus pasajes y golpes. A finales del 2009 consideró que era necesario dejar plasmado su canto en una producción discográfica, para de este modo llegar a los amantes de este género musical y así poner un grano de arena en el mundo de la música llanera y contribuir al desarrollo de la misma. Decide grabar, junto a algunos temas nuevos, temas que son considerados éxitos y que tenemos muchos años oyéndolos, con una ligera actualización en los arreglos y por supuesto interpretados con su voz que es distinta a la de los intérpretes originales. En este promocional nos trae:

A cantantes Guariqueños: es un contrapunteo con Angel Parra Hernández el vallepascuense (autor de la letra), en tiempo de cunavichero, en el Arpa el Maestro Jean Ochoa; en el Bajo y las Maracas el Maestro Juan Izaguirre y en el Cuatro el Maestro Orangel Herrera.
Para oír este tema haz click aquí: A cantantes Guariqueños

Vagabundo Enamorado: Tema que fue inmortalizado por el maestro de maestros Sexagésimo; Letra y Música de Euclides Leal. En el Arpa el Maestro Oscar Ybirmas, en el Bajo y las Maracas el Maestro Juan Izaguirre y en el Cuatro el Maestro Orangel Herrera.
Para oír este tema haz click aquí: Vagabundo Enamorado

Guayabo Larense: Letra y Música de Astroberto López, con arreglos del Maestro Manuel Camero, quien ejecuto el Arpa en esta pieza, En el bajo el maestro José Luís Barrios, en el Cuatro el Maestro Henry Linarez y en las Maracas el Maestro Juan Izaguirre.

Caña dulce: De la pluma del Barines Luís Guillermo Jiménez Leal; en el Arpa el Maestro Orangel Herrera.
Para oír este tema haz click aquí: Caña dulce

Me lo Dijeron tus Ojos: Letra y Música del insigne poeta Barines, Eladio Tarife, inmortalizada por el gran Manuel Bandres. El Arpa fue Ejecutada por el Maestro Jean Ochoa, en el Bajo y las Maracas el Maestro Juan Izaguirre y en el Cuatro el Maestro Orangel Herrera.
ara oír este tema haz click aquí: Me lo Dijeron tus Ojos

Linda Mujer de Trujillo: La letra de este tema es de Astroberto López, la música del inmortal Indio Figueredo, es un diamante en el que contrapuntean la Bandola Llanera y el Arpa. El arreglo es del Maestro Manuel camero, la bandola Llanera la Ejecuto el Maestro Pablito Arocha. En el bajo el maestro José Luís Barrios, en el Cuatro el Maestro Henry Linarez y en las Maracas el Maestro Juan Izaguirre.

viernes, 25 de marzo de 2011

LA TOLVANERA KATIUSKA ZACARIAS


KATIUSKA ZACARIAS,NACE EN UN PUEBLO COSTEÑO DEL ESTADO ANZOATEGUI,ESPECIFICAMENTE EN SAN MIGUEL CON LA BRISA MARINA
ENTRE CANTOS Y MATIZES UN 09 DE MAYO.
ESTE CD QUE LES MUESTRO AHORA ES SU TERCER TRABAJO,RECIEN SALIDO DEL HORNO COMO DECIMOS LOS LLANEROS.
ACTUALMENTE RECIDE EN LA HISTORICA CIUDAD DE BARCELONA.CAPITAL DEL ESTADO ANZOATEGUI
HA COMPARTIDO TARIMA CON MUCHOS PROFECIONALES DE LA CANTA SABANERA.
SU PRIMER TRABAJO SE TITULA:EL MAR EL LLANO Y USTEDES,BAJO LA DIRECCION DEL MAESTRO JOSE ARCHILA Y LA MAQUINARIA LLANERA.
SU SEGUNDO TRABAJO:SENCILLA Y DE ESTILO PROPIO,TAMBIEN BAJO LA CONDUCCION DEL MAESTRO JOSE ARCHILA Y OSCAR IBIRMAS.
ES UN PLACER PARA ESTE SERVIDOR DEL FOLKLOR PRESENTARLES ESTA BELLA VOZ.ACOPLADA Y CON MUCHO TALENTO VAMOS APOYARLA.

LA BRISA ME TRAE OLORES
DE LA LAGUNA DE UNARE
Y EL CANAPIAL GUARIQUEÑO
AHORA VA A PRESENTARLES
LA TOLVANERA DE ORIENTE
CANTANDO A LOS MASTRANTALES
DE MI LLANO TAN BONITO
VAMOS HERMANOS EL APOYO
PARA KATIUKA Y PALANTE



YRIS LOPEZ"REFLEJO DEL CATATUMBO


EN LAS NOCHES PLACENTERAS
COMO EL CATATUMBO ERES
LOS REFLEJOS Y FULGORES
DE LA CANTA SABANERA
VAN ARRAIGAS AL ZULIA
EN TU VOZ BELLA COPLERA

Yris López nació en Cabimas el 5 de Mayo en la (Costa Oriental del Lago) del Estado Zulia- Venezuela: de padres Zulianos, sus raíces son de la etnia guajira de Ceuta y descendientes de la tierra de Coro del Estado Falcón. Es Lcda. en Educación mención Pre-Escolar, profesión que ejerce actualmente en la universidad: (Misión Sucre) en el Estado Zulia. Cantante y Compositora, ha trabajado en la radio como Productora Nacional e Independiente, muy querida y reconocida por su don polifacético musical y gran colaboradora de los nuevos talentos.

Yris López canta desde muy niña en todos los eventos culturales del Zulia. Sus inicios profesionales los realiza con el conjunto gaitero: Ruiseñores de Cabimas en Compañía de Chuchito (Jesús) Ibarra y luego con las Autenticas Dinámicas del Zulia...Sale de la agrupación para proyectarse como solista en el género llanero Venezolano, cantando y compartiendo escenario con Reina Lucero, Reinaldo Armas, Silvio Meléndez, Carlos Carpio, Héctor Hernández, José Ernesto Vázquez, Yuribel Alemán, Argenis Carruyo, Alfredo Flores el Pollo de Cabimas y varios artistas reconocidos de la Región. Ha cantado con agrupaciones regionales y nacionales (de diferentes géneros musicales) actualmente continúa como colaboradora de la Cultura... graba: Niégalo Todo: género: pasaje romántico-estilizado, letra de David Sequeda y música de Domingo García, arreglos de Nano Silva.

Para contrataciones llamar al teléfono:

0424 6770350

CABIMAS –ESTADO ZULIA

VENEZUELA

VAMOS APOYAR ESTE NUEVO TALENTO DE LA CANTA SABANERA,QUE REFULGE EN LAS NOCHES MARABINAS,COMO EL RELAMPAGO DEL CATAUMBO,CON OLOR A JAZMINES QUE IRRADIA POR TODA LA PLAYA DE TU BELLO LAGO,SI HAY CORALES EN TU LAGO TU ERES EL PRIMERO DE ESE ECOSISTEMA,EXITO YRIS ,TE DESEO DESDE MI TRINCJERA GUARIQUEÑA ACA EN GUAYANA

FRANCISCO ROMERO

EL CANAPIAL GUARIQUEÑO



domingo, 20 de marzo de 2011

FIESTA EN ELORZA






Un 19 de marzo…



Precisamente, con esta canción grabada en 1962, el nombre de Eneas Perdomo se conoció en toda Venezuela, y este canto pronto se convirtió casi en un himno, popularizado y cantado por infinidades de intérpretes, no sólo de la canta criolla, sino también por grandes figuras de la música, como el caso del maestro Ray Conniff, quien hizo una excelente versión.

hoy dia sus hermanos,la mayoria viven en santa maria de ipire,estado guarico

vicentico perdomo,eulises perdomo,la prima omega perdomo,

su papa don vicente perdomo,estuvo la mejor talabarteria de esa zona,donde se fabricaba aperos,sillas para caballos,correas,los restos de don vicente perdomo estan el el cielo haciendole compañia a su gran eneas perdomo.






Fueron muchas las canciones de su autoría que hoy engalanan al pentagrama nacional, como “Semana Santa en Achaguas”, “Río salvaje”, “Ondas de Arauca”, “Canto al Yagual araucano”, “Camino real de mi canto”, “Romance de la niña india”, "flor sabanera" entre muchas otras más.

Hijo de cielo y sabana

Don Eneas Perdomo nació el 11 de julio de 1930, en una población de nombre El Yagual, del estado Apure. Desde temprana edad sintió inclinación por el canto y la composición, y era una persona clave en las fiestas y parrandas de cualquier caserío. Luego que debutara como cantante en Radio Guárico, en San Juan de Los Morros, su carrera artística se emprendió con mayor empeño, y a principio de los años 60, grabó un disco de 45 rpm, “Soga, despecho y alero”. Dos años más tarde, estaba en el primer lugar de sintonía en varias emisoras del país, con su pasaje “Fiesta en Elorza”.

Este cantautor, apodado por sus amigos copleros, “hijo de cielo y sabana”, y quien recorrió no sólo la geografía nacional, sino también países como Panamá, Estado Unidos, España, Perú, Colombia y Argentina, se marchó físicamente el pasado 25 de febrero de este año, como consecuencia de una enfermedad producto de su avanzada edad. Eneas Perdomo, a sus 80 años de edad nos dejó un gran legado musical para el fortalecimiento de nuestro acervo cultural venezolano.

Capital del municipio Rómulo Gallegos

La población de Elorza es la capital del municipio Rómulo Gallegos, en el estado Apure, ubicada en la región de Los Llanos, y posee una población de 22.500 habitantes, aproximadamente.

Su nombre se debe en honor al coronel José Andrés Elorza, héroe de la independencia venezolana y fue determinada el 12 de marzo de 1866, pues, anteriormente se llamaba El Viento, situada a las orillas del río Arauca, frontera con Colombia y pertenecía a la misión de San José de Arichuna.

APURE ESTA DE DUELO



Apure. BIRUACA. Aproximadamente a las 8:30 de la mañana del día de ayer, se registro un accidente vial en el sector Viento A, a escasos metros del Fundo El Samán, municipio Biruaca.

En el lugar de los hechos se pudo conocer que fallecieron Francisco Rangel Valera de 32 años de edad, conocido arpista de la música criolla y Félix Luna Hurtado (21) de profesión profesor, ambos residenciados en la urbanización Los Tamarindos, quienes se encontraban a bordo de la camioneta Toyota Samurai

sábado, 19 de marzo de 2011

Dámaso Figueredo: Viejo botalón del llano




Una mujer, un conuco y un río cerca, eso le bastaba a Dámaso Figueredo “el llanero completo” para vivir. Esa era su vida. “Así es la vida...” como en su pasaje diría. Amor, comida y agua.






Lo demás puede faltar o puede sobrar. La mujer es la copla, la canción, la compañera, el embrujo, la raíz de todo vivir. El conuco es la tierra desnuda, surco, semilla, siembra, placenta y fruto, y el río es germinación, agua para aplacar la sed, pesca, camino, espíritu que corre, belleza, transparencia, contemplación, salud.

Nació de uno de esos partos que se dan en el llano, igual a cuando se abre el espinito en el monte y se esconde en el carbón cuando pasa la candela para que no le queme la raíz. Doña María Nicomedes Figueredo, fue la encargada de traer al mundo a este incomparable poeta veguero.

Su padre fue José Antonio Robles. El parto se dio en el hato Merecurito, jurisdicción de Guardatinajas, Guárico, donde el río Tiznados aprovecha las raíces de los grandes árboles para remansarse y quedarse más tiempo contemplando las muchachas que bajan a la orilla a recibir un baño llanero. Es como decir, de Calabozo pa’ adentro.

El alumbramiento de Dámaso Figueredo, se produjo en pleno mes de marzo de 1939. Por eso, entre las nubes de polvo, Figueredo aprendió a caminar detrás de los atajos de becerros, oloroso a suero de quesera, en los bajos de Tiznados, en los cañaotes de terronales entreabiertos, donde quedaba blanqueando el lomo plateado de los coporos, después de tirar la atarraya, como una bendición cuando comenzaban a retirarse las lluvias.

Él no sabía por qué, pero al conseguir la puerta de falso abierta, las trancas del corral en el suelo, se ajilaba detrás de los animales por los caminos trillados a pasar el día por aquellos chiribitales, sintiendo florear la infancia, mientras bajo los higuerotes y merecures, el corral quedaba solo entre la pesada sombra del mediodía, como con ganas de irse también detrás de lo que se había esfumado.

Ese paisaje que a veces se escapa medio agachado, bajo los quebrahachos con movimientos de sombras, con espejismo de ausencia, asustando al matapalos con un rumor de inmenso higuerote fúnebre.

“Lección que no tuvo tregua”

Y es que como dice Alberto Arvelo Torrealba: “Yo aprendí en tierra abismada/ lección que no tuvo tregua”, Figueredo aprendió el alfabeto puro de la costumbre llanera, esa que amarra los sueños a los rotos de la campechana para que no se caigan con la madrugada por si acaso el día se presenta arduo y seco como un cardonal de médano rojizo; campechana a la que el duro talón cuarteado no deja pelos para saber de que color era la res que la dio. Así se hizo muchacho. Hizo su querencia, se hizo conuco y bebió en Tiznados hasta la luz de la luna en la costilla de la playa.

Pero también se hizo jinete, cazador, pescador de cachamas y valentones, y diestro en el verso improvisado, sabio del paisaje, la tradición y la picardía amorosa, con toda la sabiduría que se va aprendiendo de los testimonios y vivencias en la ruta de los campesinos: la faena, la filosofía, los misterios, la brujería, los celos, el cacho y el desafío, de donde nacieron esos dos versos suyos que incluyó en el joropo “El llanero completo”, y que dan la bienvenida a Guardatinajas: “La soga que se revienta/corriendo mismo se empata”, es decir, no hay que detener la jornada para remendar los entuertos. Su sangre era la del drago.

Su color, el del mangle negro del recodo. Su pelo, el palmar del verano. Su sudor, la resina del chaparro y almizcle de zorro guache; y su voz era como la voz de las ánimas, palabras mágicas, buenas para contar la historia, pero buenas también curar heridas, para amansar la bestia machira, o aconsejar a los malcriados entre rimas de un joropo.

Nunca perdió la genuinidad de la infancia y siendo hombre aprendió a soñar con lo que lo rodeaba, igual como se entretienen los niños, sin dejar de ser receloso y arisco al verse atropellado por las circunstancias, asunto del que “el cazador novato” tiene una anécdota muy sabrosa de un contrapunteo en el que “el cazador ya sin recursos frente a la versación de Dámaso, trató de hacer que éste perdiera la compostura, sabiendo que era muy celoso con su hijas, lo picó así: “Se me olvida preguntarle / a Dámaso Figueredo / que me diga la verdad:/ si él quiere ser mi suegro / para que tenga el honor / el día que yo sea su yerno /y va a echar más bendiciones / que un obispo en un entierro”.

La respuesta de Dámaso fue: “No se crea que yo ando buscando/ cazador flojo pa’ mantenerlo / tengo un chinchorro en mi casa/ para mí que soy el dueño / esconderé mi muchacha /si me toca en un entierro / porque eso es mucho bocao/ pa’ que se lo coma un perro”.

Figueredo jineteó la vida en todas las circunstancias y nunca le temió. La hizo suya. De atrás para adelante, de adelante hacia atrás. Hacia el cielo y en el vacío. A pie plano sobre el suelo. Y tal, la asumía en su virtud de cantar. Inquebrantable al pie del arpa.

Con copla y con chiste, con “cachos”. Dice el compositor José Manrique, que Figueredo era como un viejo botalón en medio de la llanura para resistir en un contrapunteo. Dominaba un amplio espectro del lenguaje coloquial, con los más inverosímiles criollismos para acuñar una consonancia o darle sentido a un tema.

Poseía recursos desde el actual hasta el más antiguo escenario del habla rural, un romancero con el que engalanaba su improvisación, que bien podía mal plantar al contrario delante de la audiencia. Su talento era un fogón prendido en las lomas de su genialidad, de donde la chispa volaba al menor estímulo.

Contó El mismo Manrique dice que tuvo oportunidad de verlo contrapuntear en Calabozo, con Luis Lozada “el cubiro”, y la copla parecía una disputa de presa entre dos viejos tigres de piel dura, donde el zarpazo resbala. Por la gallardía ninguno logra vencer a otro, “tigre no se come a tigre”, es necesaria la astucia para arrinconar al contrario, y en ese caso, el más astuto fue Figueredo, que atacó con un tropel de refranes a “el cubiro”, terminando el contrapunteo en una carcajada.

La palabra domada e indomable, forzada a ser verbo, la tremolaba en su voz, como lo cuenta el poeta Ángel Eduardo Acevedo en su libro “Papelera”, la oportunidad en que no hubo manera de hacer posible que Figueredo pronunciara correctamente la palabra amígdalas, al momento de grabar su célebre pasaje “La hija catira”, debiendo quedar registrada en el disco como “amirdolas”.

Hasta los revess amorosos, los transformaba en picaresco humor que utilizó para la letra de muchas de sus canciones, auténticos éxitos de la música llanera, ricos en poesía llana, pintoresca y de sonido absurdo algunas veces, pero brillantes y únicas, como la que refiere en el pasaje Clemencia, en que le pide al doctor que le ponga de cabecera el zapato de la una enfermera llamada Clemencia, del pueblo de Papelón, Portuguesa, para curarse de dolencia